-volver a vos-

Volver

Volver a vos, a los lugares que nos hicieron felices, a esas cosas que no podemos tener, al –todo suena mejor en tu voz- a confundirme con tus palabras, a enredarme en tu poesía. Volver a vos, a ese cuarto cálido, a esa sonrisa que me desnuda, a tus manos que saben exactamente qué puntos tocar, a tu boca que no se calla si no es con besos, a tus labios que aun después de tanto muero por besar.

Volver a vos, momentáneamente, cuando la nostalgia te proclama rey, cuando la oxitocina es solo un recuerdo borroso, cuando la madrugada se hace eterna y es tu voz entonces, lo único que quiero escuchar. Volver a las tardes de cama eterna, a las palabras desbordándose, a cartas sin receptor.

Y me pregunto entonces, si todavía esperas por mí, si como yo, en ocasiones quieres volver a mí, a nosotros o si cerraste la puerta aquel marzo frio cuando partí sin escucharte, cuando las despedidas fueron claras, cuando pedías empapado en llanto que me quedara, cuando ya era demasiado tarde para un nosotros. Nosotros que por cobardía dejamos pasar lo que –valga la redundancia- nos pasaba.

Ciertas madrugadas, marzo como febrero, tiene pocos días y no se hacen eternos, de hecho pareciera nunca haber ocurrido, y entonces, nuevamente. Vuelvo, a vos, a mí, a nosotros, a ese lugar que por un tiempo me hizo feliz.

-a nuestro amor-

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-eclipse de luna- 

Era de tarde y tu cabello tocado por las olas, danzaba con la brisa, destilando aquel olor a sal, el olor a mar me trae los recuerdos más dulces. 

Algún día voy a confesarte todo lo que callo, todo lo que que siento. Digo mientras te observo desde lejos. 

Llegó la noche y el reflejo de la luna se observaba en aquel lugar donde solo vos era el protagonista. 

– eres un sol
Dije mientras reías 

Mientras me preguntaba cómo hacías para quitarle el brillo y protagonismo a mi cuerpo favorito, mientras jugabas a no saber de qué te hablaba, a ignorar por completo el caos que estabas a punto de traer a mi vida. 

Y entonces la luna fue testigo de tu sonrisa, color perla, que esa noche alumbraba los lugares más oscuros de mi alma, y yo aquel cigarro que se posaba entre tus labios, solo rozándoles, que se consumía lentamente al mismo tiempo que me consumía yo en mi intento de no besarte. 

Y justo en ese instante, fuiste eclipse y yo, simplemente dejé de ver. 

Eclipse que nublaba mi mirada, que ponía mi mente en blanco, sonrisas que bordaban palabras, se me agotó el diccionario y de repente fui todo eso que quisiste, todo eso que jamás supe cómo escribir, fui una carta linda, de las que poca veces escribo, porque encuentro palabras para describirte o describir, todo lo que tú sonrisa y tu mirada me hacían sentir. 

Y fue entonces, nuestro amor fenómeno natural, fuiste brisa fuerte que barrió todo a su paso, fuiste huracán dejando marcas, tatuando palabras, haciendo estragos. Fuiste tanta cosa fuerte, que aunque ya no estés, a veces, en las madrugadas sigues siendo.