-nunca pasas vos-

Pasa todo, y supongo también pasamos nosotros. Pasa este vacío que incongruentemente, como todo entre nosotros, llena mi pecho. Pasa el tiempo y no sé por qué, pero no pasas vos –aunque quiera que pases-

– ¿recuerdas cuanto escribías?
Interrumpiste mis pensamientos con aquella pregunta, como intentando traerme de vuelta, como interrumpiendo mi ruido, ese del cual no quiero ser sacada, el que sabes que por más irónico que sea, me perturba cualquier otro ruido que me saque del propio, de mi mundo… ruido que interrumpe el escaso silencio, que de a momentos hay en mi mente.

– Lo recuerdo todos los días, dije.
Con mi voz casi tajante, sin ganas de darle más vueltas al asunto, sin querer pensar más en vos –ni tu voz-

– ¿Qué pasó entonces? ¿se te acabó el amor?
Volviste a hablar con esa imprudencia, tan tuya, esa que caracteriza tu inocencia.

– Se me agotó el diccionario, respondí, esta vez mirándote a los ojos, sabiendo que en aquellos cristales se encontraba la fuente de mis palabras.
Y tus ojos en ese momento… cómo describirles haciéndole justicia con palabras que jamás haya dicho –o te hayan dicho-. Al final del día mis palabras se encontraban en tu mirada, y tus ojos, eran el portal que sabía llevarme al único lugar que me daba paz, que sabían cómo quitarme de la mente, todo lo que estaba de más. Y me pregunto entonces si mis ojos se delatan al mirarte, si sabías entonces, todo lo que yo estaba pensando, si mis pupilas se dilataban al pensar en todas las palabras que no tenía para vos.

Sonreíste y me di cuenta, que ya sabías la respuesta a esa pregunta, y quizá hasta sabias lo que estaba pensando. Sonreí, como apenada, preguntándome si fantaseabas como yo también lo hacía.
– Tu pupila se confunde con tu iris.
Dijiste entonces, dejándome en total evidencia, pero vos, vos ya sabías que me gustaba lo que veía.
– ¿Qué se siente haber olvidado lo que por tanto tiempo te mantuvo despierta y muerta?

– ¿Quién dice que le he olvidado? Olvidar involucra muchas cosas.
Me miraste como si la respuesta no te gustara demasiado y por un segundo, dejaste de preguntar. Tú más que yo, sabes que el silencio, también es respuesta.
– Lo más parecido a olvidar ha sido encontrarte
Dije casi susurrando y por primera vez, sentía que podía decir todo lo que por tanto tiempo, estuve callando, más que callar simplemente evitaba decir esas palabras.

– ¿encontrar-me?
Balbuceaste, como disimulando, que por primera vez no te esperabas esa respuesta, que no tenías pregunta ni respuesta para aquellas palabras, que quizá te sorprendí, que nunca pensaste que sí, que fuiste vos quien conmigo le echó arena al fuego.

Y bailamos bajo la luna, como solo lo hacen los locos que creen que hay alguien que le aúlla cuando está llena, y supe entonces que en ese momento, no éramos fantasía. Supe desde entonces que sí, que quizá, pasa todo, pero nunca pasarás vos.

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