-amores imposibles, creo que le llaman-

Fuimos la perfección puesta en letras, en el conjunto de sucesos necesarios que el destino puso en mi camino para llamarte amor, mientras el tiempo se encargaba de agregarle, a aquel hermoso título, la palabra que tanto nos cuenta aceptar –imposibles-.

Tú, la idea de lo que siempre quise –y he querido-. Nosotros esa persona que juntos, jamás conjugaremos y ese je ne sais quoi que quizá, fue demasiado ne sais, como para atreverse. Sin embargo te quise, te quise como se quiere lo desconocido, con ese fervor y esas ganas por conocerle.

Con esas ganas de llamarte mío, de tomados de la mano conquistar el mundo, de contigo admitir que me olvidaba de él –quizá-. Te quise, con el conjunto de imperfecciones que a tu lado parecían perfectas, donde nuestros sueños parecían reales.  No fue, lo sé –no fuimos- pero te recuerdo, te recuerdo con la nostalgia de un ayer y la pregunta incesante de qué hubiera pasado. Te recuerdo con el sabor que en mi boca plantaron los besos que nunca nos dimos, los amaneceres que juntos no llegamos a ver, te recuerdo con la ilusión que solo poseen los recuerdos de lo que no fue.

Ahora –y tal vez hoy- somos dos aunque por un instante juré que éramos uno y lo comprendo, lo comprendo mientras sonrío dejando correr en el río del olvido las ansias por conocerte. Comprendiendo que el amor como la energía, no se muere solo se transforma, transformándote a ti en recuerdo, sin nostalgia, en algo lindo –como lo que siempre has sido-.

Y me río, ya que cada vez que te encuentro me sonríes, como preguntándote si he seguido con mi vida, como tratando de descifrar con la mirada si soy la misma chica que se desvela contando tus pecas, escribiéndote cartas o comprándote risas.

Te sonrío –como siempre- y te das cuenta que lo soy, aunque simule no conocerte. Y es que quizá la corriente del rio del olvido, ha hecho muy bien su trabajo, y es que tal vez le perdí batalla al tiempo, no quise seguir luchando y decidí danzar con él.

Es miércoles y te encuentro. Te encuentro en aquel bar al que solo iba los miércoles para verte cantar, y sonrío, pero esta vez es diferente, te sonrío con la sonrisa amable que se le presta a un extraño, con la inocencia de no saber qué hace algún tiempo te soñaba mío, con la certeza de que nosotros no es la persona que en este tiempo deseo conjugar.

La melodía de tu voz, hace que mi seguridad flaquee un momento, y en ese instante recuerdo y comprendo. Sigo caminando y sonriendo. Sin buscar culpables, sin desviar la mirada y sin mirar hacia atrás. Comprendo, que la vida pasa, que el amor aunque se sienta –a veces- es fugaz, que el camino continuo, y que mi sonrisa todavía te hace dudar. Cada vez que por ese pasillo –que tanto frecuentas- te la encuentras y te hace pensar, qué hubiera pasado si nosotros hubiésemos sido más je sais que ne sais quoi.

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6 comentarios en “-amores imposibles, creo que le llaman-

  1. Daniela dijo:

    Graciaaas.. Tarde pero seguro 💕 lamento mucho lo que te paso con lo de tu robo.. Te envió buenas vibras. cosas positivas y bonitas. Espero seguir leyendo tu blog eres muy buena com esto🌾

    Me gusta

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