-escríbeme un poema-

Es domingo y la importancia es tanta que te has convertido en mi segundo post del día. Tengo este nudo en la garganta que hace mucho no sentía y me embargan unas ganas de llorar que hacen que mis decisiones sean dudosas.

Dos personas cuyas líneas se cruzaron –en este gran mundo de rectas- y cada día se vuelven más distintas o más distantes y ese pequeño punto donde –aun- convergen posee un reloj de arena que situación a situación acortan el tiempo que resta para que nuestras líneas dejen de tocarse. Y me voy perdiendo y a la vez te voy perdiendo a ti también.

Borré una foto tuya, como si así te borrara de mi vida… como si así dejaras de doler. Ni así, ni al rato –no me pasa todavía- pero pasa que después de tanto no puedo permitirme ni las ganas de llorar ni las de luchar yo sola y tú más que nadie deberías saberlo.

Que aunque te cueste –o no lo entiendas- así vengo –así soy- esta soy yo, este mi idioma, algo inherente a mí. Que soy mis dramas, mi poesía, mi maquillaje, mis canciones a medio cantar, la cerveza de los domingos, el carro a más de ochenta, el paso a menos de tres, la caja de cigarros a casi acabar. Que no puedo permitirle a alguien tomar lo mejor de mí sin aceptar lo demás, que las fiestas, la sonrisa y los consejos, también vienen acompañados de lágrimas y el deseo de que me escuches sin juzgar.

Pasa que no se si esto se acaba pero sé que ya no lucho más. Que vuelvo a blindarme el corazón, que los amigos son solo pocos y el problema nena no sos solo vos. Que no quiero más disculpas que traerán promesas incumplidas, que no me llena solo lo banal, que no puedo ser solamente la conversación de sexo por la tarde, el cigarro y el café, porque para mí ambos vienen con sabor a filosofía.

Que el lugar en mi corazón lo tendrás siempre y que te elegí muchas veces pero pareciera que hoy –o ayer- no nos elegimos más. Pero mejor no pienso en tu manera horrible de cantar y tus chistes malos porque quizá me arrepienta y no me dé la gana de no escucharlos más. Que quisiera decirte –pero no sé cómo- que no entiendo tu indiferencia cuando te hablo de dolor. Que cuando me pediste que te escribiera un poema estoy segura no querías que fuera este.

Que elegirnos es ambigüedad y oxímoron. Es elegir felicidad e indiferencia. Es elegir momentos agradables y también una ola de tristeza. Pero también es una bolsita sorpresa cuando elegimos luchar por todo lo que tenemos para dar.

Sin embargo debo confesar que aunque no sé si te elija de nuevo o vuelva, yo no quiero un Au Revoir sino un À bientôt con la peculiaridad que solo este tiene.  La seguridad de que -aun no sabiendo cuándo- tener la certeza de volver a verle o en nuestro caso volver a querer.

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2 comentarios en “-escríbeme un poema-

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